Después del "sí quiero"
Autor: Francisco Alcaide Hernández. Experto en desarrollo personal y habilidades directivas.
En alguna ocasión he comentado que una empresa es como el matrimonio, lo difícil viene después de dar el ‘sí, quiero’. Y esto me recuerda a aquel chiste en que se encuentran dos amigos después de mucho tiempo y uno dice:
– Me dijeron que te casaste, qué tal.
Y el otro contesta:
– Al principio bien, luego ya, al salir de la Iglesia…
Igual es la propia vida y la propia empresa. Todos los emprendedores tienen gran ilusión con sus proyectos, pero mucho más difícil que el lanzamiento de un proyecto empresarial es su desarrollo y consolidación. Una cosa es conquistar un continente, y otra, poblarlo y desarrollarlo. Y eso tiene que ver con el management, con la capacidad de gestión.
Apuntamos diez peligros asociados a la puesta en marcha de una empresa:
1-Lo importante no es tener buenas ideas sino buenos
negocios.
Robert Kiyosaki
(autor del libro Padre rico, padre pobre) siempre hace dos preguntas a todos los
emprendedores que le visitan para saber si están en el camino adecuado. La
primera pregunta es: «¿Puedes hacer una mejor
hamburguesa que McDonalds?» Y
todos le responden que «Sí». Y luego les pregunta: «¿Puedes tener un mejor
sistema de negocio?»Y todos les responden que «No». De ideas no se vive.
Las ideas están bien, pero lo relevante son los modelos de negocio.
2. El peligro de la no–diferenciación
Es el punto de partida de todo: ‘qué tengo yo que los
demás no tienen’. Ya puede ser lo que ofreces (producto/servicio), cómo lo
ofreces (presentación), lo que haces sentir (experiencia) o incluso tu
notoriedad (visibilidad). No montes el negocio que te gusta, monta
el negocio que te hace destacar y sobresalir.
O como decía Jack Welch: «Si no tienes nada diferente, no compitas». Espera
mejor ocasión.
3. El peligro de lo secundario
Dedícate la mayor parte del tiempo a comercializar.
Muchos emprendedores ponen gran atención a sus locales, a sus páginas webs, a
sus tarjetas de visita… pero ‘lo
primero es lo primero’. Y lo
más importante en cualquier negocio es la venta. Si no vendes, no comes. Concentra todas tus energías
ahí. Si los números salen, todo es más fácil.
4. El peligro de la autocomplacencia
Desde mi punto de vista es el mayor de los peligro de
todos. Acomodarse. Todo se copia. Todo cambia. Hace años, una ventaja
competitiva era una fuente perdurable de ingresos. Hoy día no. Hay que estar siempre pensando en el siguiente paso. Está comprobado que las empresas que sobreviven al
devenir de los años son organizaciones inquietas que gestionan el cambio e
intentan anticiparse.
5. El peligro de la autosuficiencia
Solo no llegarás muy lejos. Necesitas crear equipo y construir relaciones sólidas. Como apunta John C. Maxwell: «Trabajar duro no es
suficiente; tampoco ser excelentes en lo que hacemos; para ser exitoso tienes
que aprender a establecer relaciones». Y es que, con independencia del sector
al que te dediques estrechar relaciones es una de las mejores
armas para crecer. Hay que salir de la cueva y estar en contacto.
6. El peligro del tiempo
El tiempo se va de las manos. Y el tiempo es la
variable más importante con la que contamos las personas, porque el tiempo es
el que es y se agota; no se puede recuperar, ni reciclar, ni nada. Cada hora
que pasa y no se aprovecha, se pierde. Ya no vuelve. La desorganización y falta de productividad es
uno de los grandes enemigos de los emprendedores. Cuida con mimo cada hora.
7. El peligro del estrés
Ser emprendedor es gestionar problemas continuamente:
con empleados, clientes, proveedores, administración… Hay gente a la que la
presión le bloquea y todo acaba saltando por los aires. Para ser emprendedor hay que ser emocionalmente una
persona muy equilibrada. Tener una gran
capacidad para gestionar tensión, inconvenientes y contradicciones. De otro
modo es mejor buscarse algo más calmado.
8. El peligro de los socios
Es uno de los temas más espinosos e importantes. Es importante que exista complementariedad de
funciones y química. La empresa exige mucha comunicación y
para ello es fundamental la sintonía. No te precipites. Si no lo ves claro,
espera. Además, toda relación de socios pasa, antes o después, por momentos
delicados. Muchas veces no es nada grave sino simplemente diferentes formas de
ver la vida y enfocar las cosas, pero son situaciones que hay que saber
gestionar.
9. El peligro de la liquidez
Para que una empresa sobreviva no hacen
faltan beneficios sino liquidez.
Muchos negocios mueren porque la caja de la liquidez no da más de sí. No hay
que olvidar que hasta que una empresa alcanza velocidad de crucero hay que
seguir pagando facturas. El dinero se esfuma fácilmente. Es importante contar
con un colchón financiero suficientemente amplio para no verse en la obligación
de cerrar después de todo el esfuerzo realizado. Y no hay que descuidar la
austeridad, que es una virtud que define a casi todos los que han montado empresas
duraderas.
10. El peligro del ego
Cambia de enfoque. La mayoría de emprendedores hacen
el siguiente razonamiento: ‘a ver qué puedo montar para forrarme’. Dale la vuelta al razonamiento: de ‘cuánto gano’ al
‘cómo sirvo’. Ponte en el otro lado del mostrador.
Aporta soluciones y beneficios. Si quieres que te vaya bien, preocúpate de
servir. El dinero acabará llegando.
Fuente:
http://www.emprenderalia.com/despues-del-si-quiero/

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